León romano. De legio, legionis

De legio, legionis

Hacia el año 15 a.C., terminadas las guerras contra cántabros y astures, Augusto dominaba ya el noroeste de Hispania, donde el Imperio explotaba múltiples minas, sobre todo de oro. Para mantener la paz en esos territorios y controlar las infraestructuras y transporte de los metales, especialmente del oro de las Médulas, la ​Legio VI Victrix, creada por el propio César Augusto, estableció un campamento entre las desembocaduras de los ríos Bernesga y Torío, que se convertirá, siglos más tarde, en la ciudad de León. Sobre el año 70 d.C. esa legión fue sustituida por la ​Legio VII Gemina ​ y fue la única que permaneció en la península ibérica de forma permanente, hasta el siglo V.

Del latín ​legio, el término evolucionó en lengua romance a formas como leione, leone ​ y lion. ​ La relación con el nombre del animal es posterior. En el siglo XII, Alfonso VII acuña monedas cuyo símbolo es un león, que sustituye a la cruz, usada hasta entonces. La aparición de este animal en la bandera del reino de León, en 1126, se considera la representación heráldica más antigua de Europa, y también lo adoptaron, posteriormente, en sus escudos, otros reinos medievales europeos. Es decir, el nombre de León (como los de ​Liyén, en Palestina y Jordania, Lion d´Anvers en Francia, o Lichán, en China) procede de legio, legionis ​, de la tercera declinación, como diría un profesor de latín.

Avenida de los Cubos, flanco oriental de la muralla tardorromana de León

El campamento amurallado

Lo primero que hacía una legión romana, tras elegir estratégicamente su emplazamiento, era construir una muralla defensiva, por lo que la Legio VI comenzó por levantar una empalizada de madera rellena de tierra, que treinta años más tarde se cambió por la muralla de “tapines” (en asturleonés, trozos de tierra con su hierba, sacados con azada). De ellas no conservamos restos. A su llegada, en el siglo I d.C. la Legio VII construyó otra muralla, que podría ser la primera fortificación en piedra de la Hispania romana, conocida como muralla altoimperial, para distinguirla de la muralla tardorromana, del siglo III, la que principalmente se conserva. La mayoría de los campamentos romanos tenían una estructura y dimensiones similares, en este caso 570 por 350 metros, con cuatro puertas: ​Decumana, al norte, Principalis Sinistra al este, ​Principalis Dextra al oeste y ​Praetoria al sur, que controlaban el acceso a un recinto reservado a los legionarios, como sucede en los campamentos militares actuales.

Un paseo por la calle Serradores y la avenida de los Cubos (torres de vigilancia, algunas almenadas para los arqueros) ofrece una estampa característica de la ciudad, con las casas que en el siglo XIX se empotraron entre los cubos y los muros romanos. Curiosamente, en la contigua calle Carreras lo que se observa son los muñones de esos cubos, amputados entre los siglos XIX y XX. Para contemplar la muralla tardorromana más despejada, y algunos restos del recinto altoimperial, conviene acercarse a la calle Ramón y Cajal, junto a la Basílica de san Isidoro. Cerca, en el Archivo Histórico y en el Jardín del Cid, hay accesos al paseo de ronda.

Los principia, o cuartel general, núcleo de la vida diaria, ocupaban el centro del campamento y pueden verse restos en un restaurante de la calle Ancha, la antigua ​via principalis. ​ El ​praetorium era la residencia del legado, cargo que ocupó el mismísimo Trajano, entre los años 86 y 89, antes de convertirse en emperador. En los ​centuriae o barracones, se encontraban los ​contubernia ​ , habitaciones para ocho legionarios cada una. De otras dependencias, como los ​horrea o graneros, el valetudinarium u hospital, y los fabricae o talleres, apenas se conservan restos arquitectónicos, pero sí objetos de uso cotidiano, herramientas y piezas de alfarería. Había varios lugares con una significación religiosa, como la capilla de los principia o pequeños altares en los ​contubernia. Las termas legionarias ocupaban la mayor construcción del campamento, eran lugares para la higiene personal, pero también para el ejercicio y las relaciones sociales, donde los legionarios podían tomarse unos dulces, una copa de vino o una cerveza mientras jugaban a las cartas después del baño. Se conserva el sistema de hipocaustos y restos de las letrinas, junto a la puerta principalis sinistra ​ , en la Plaza de la Catedral, y son visitables.

Casona de Puerta castillo, para entender mejor el origen legionario de la ciudad

La Sexta Victoriosa y la Séptima Geminada

Las legiones fueron el principal instrumento de expansión territorial del imperio romano, no sólo desde el punto de vista militar, sino también con la construcción de obras de ingeniería y vías de comunicación. Estaban formadas por unidades de infantería, caballería y artillería, y organizadas en cohortes, centurias y ​contubernium ​ . La palabra ​legio significa impuesto, recaudación, una de las funciones de las legiones, una vez ocupado el territorio. En León, las tareas principales eran, en efecto, de administración, de construcción de infraestructuras y de gestión y transporte del oro de Maragatería, Asturias y, sobre todo, del Bierzo, donde se encontraban las minas de Las Médulas.

La mayor parte del tiempo que la Legio VII permaneció aquí fue de paz, y su carácter era más de policia que de ejército. Aunque se mantenía el sistema de guardias y el entrenamiento militar, los trabajos de muchos legionarios eran de limpieza, cocina, mantenimiento de las instalaciones del campamento y fabricación de herramientas y armas.

Todas las legiones tenían un número, y muchas, un sobrenombre, por su origen, composición o características. Estos nombres podían modificarse o completarse a lo largo de la historia de cada una. ​ Así, la VI Victrix ​Pia Fidelis era victoriosa y muy fiel y la VII Gemina Pia Felix ​ era gemela, por ser una reunión de dos anteriores, y, al parecer, también feliz, dichosa. El emblema de las legiones era el águila, cuyo estandarte era sagrado y debía defenderse por encima de todo. El “Natalicio del Águila” era la ceremonia de fundación del campamento legionario, y León la celebra cada mes de junio con unas jornadas de recreación histórica.

Tras superar pruebas físicas, y un reconocimiento médico, los legionarios, que debían ser ciudadanos romanos, se alistaban entre los dieciséis y los veinte años, y se enrolaban por un período de veinticinco. Sólo los oficiales y suboficiales podían casarse, pero era frecuente hacer la vista gorda, y sabemos que algunos legionarios se casaron con mujeres astures, del cercano núcleo prerromano de Lancia. Tras su jubilación, obtenían tierras en los territorios de destino, pero muchos de ellos se retiraron a ​Emérita Augusta (Mérida), ciudad creada para los veteranos de las guerras cántabras por el emperador Augusto.

El ​Centro de Interpretación del León romano​, instalado en la Casona de Puerta Castillo (la antigua puerta ​decumana, conocida por los leoneses como ​Arco de la Cárcel) es el mejor lugar para comenzar la ruta, organizar la visita a las criptas arqueológicas de las termas y el anfiteatro, divisar los tejados desde el paseo de ronda, y conocer la vida de los legionarios a través de sus aulas arqueológicas. También es de gran interés la visita a la sección romana del ​Museo de León ​(Plaza de Santo Domingo, 8)

Un secreto​: en el interior de algunos comercios de la redundante calle de la Rúa (​nº 11 ​ ) y de la calle Platerías (​nº 7) podemos ver muy de cerca los muros del siglo III. Y en el parking (al aire libre) de San Pedro, puede verse un antiguo ​aljibe o depósito de agua, que sirvió posteriormente como calero. Está realizado en ​opus caementicium, precedente romano del cemento.

Calle Serradores, con sus construcciones adosadas a la muralla

Los núcleos civiles: comercio y diversiones extramuros

La legión estaba formada por entre cinco mil y seis mil hombres, que recibían un buen salario (salarium procede de sal, pues en ella recibían parte de su paga), tenían una alimentación variada y de calidad y disfrutaban de tiempo libre. Por todo ello, en torno a los campamentos surgieron los ​canabae, importantes núcleos de población civil, cuyos comercios abastecían, a través de concesiones públicas, al conjunto de la legión, o de manera particular a los legionarios, que también acudían a lugares de esparcimiento, como tabernas, prostíbulos y salas de juegos. Entre los hallazgos arqueológicos hay fichas de juego y dados. Además, en la ​canaba se encontraban numerosos artesanos, médicos y “magos”. Se calcula que la población de estos núcleos ​ multiplicaba por cuatro la de los militares y estaba formada, sobre todo, por indígenas, tanto esclavos como libertos, pero también por soldados jubilados y las familias de muchos legionarios. Los descubrimientos de varias lápidas funerarias dan información de estas relaciones de parentesco. Estos núcleos se ubicaban en torno a las plazas de santo Domingo, san Marcelo y zonas del Barrio Húmedo, precisamente las áreas en las que la ciudad siguió desarrollándose tras la retirada de la legión, en el siglo V, y que siglos más tarde se recogerían dentro de otro recinto fortificado. Pero esa ya es otra historia, la del León medieval.

En la calle Cascalerías hay dos criptas arqueológicas para visitar los restos del único anfiteatro legionario conservado en Hispania. Fue construido fuera del campamento, por su gran tamaño y para dar servicio a la población civil. Su capacidad era de más de cinco mil personas, con una estructura de piedra abovedada (de la que se conserva, aproximadamente, una quinta parte) y graderías de madera desmontables, lógicamente ya perdidas. Acogía combates de gladiadores y espectáculos con fieras, pero también entrenamientos de los legionarios, arengas y desfiles.

Señalización de la ruta romana con pisadas de caligae

La ruta arqueológica romana está salpicada de pisadas de ​caligae, las sandalias de clavos características de los legionarios. Las huellas de las legiones no han quedado sólo en la historia, sino también en los gentilicios ciudadanos (los leoneses también somos legionenses) y en la denominación de instituciones y de docenas de empresas, desde la Universitas Legionensis o el Instituto Legio VII a la gestoría, la inmobiliaria, la agencia de viajes o el taller automovilístico. ​De ​Legio, legionis, ​ de la tercera declinación.

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