Sesión doble. Una tarde de cine de viajes

Bryson vs Davidson

Quisìeron la casualidad, el domingo de confinamiento, y la búsqueda de títulos de cine de viajes en el catálogo de filmin, que la otra tarde viera, casi consecutivamente, A walk on the wood (Grandes amigos es la traducción, con evidente ánimo comercial, para salas españolas) y Tracks (El viaje de tu vida). Decidí así acercarme a dos relatos de viajes, que no había leído, a través de sus adaptaciones cinematográficas. Ya se sabe, por aquella ventaja para vagos de esperar a que hagan la película. Se trata de un ejercicio casi improvisado, pero que me ha parecido interesante traer hoy a nuestro blog.

Ambos libros y películas narran dos largos viajes a pie. Uno por los senderos de las montañas americanas, y el otro atravesando los desiertos australianos; dos estudios psicológicos sobre el viaje hechos desde el cine, la historia de dos búsquedas, o quizá de dos huidas. Uno llevado hasta sus últimas consecuencias, que termina en una zambullida con camellos en las aguas turquesas del Índico, y el otro inacabado con resignación y desenfado en un carrito eléctrico. Uno, el de un hombre maduro acompañado de su amigo casi olvidado de la juventud; el otro, el de una mujer joven, en compañía de su perra y cuatro camellos, aunque con encuentros ocasionales con interesantes personajes.

Un paseo por el bosque, 2015, USA.

Basada en el libro “A walk on the woods” de Bill Bryson

 USA, 2015

Dirección: Ken Kwapis

Reparto: Robert Redford, Nick Nolte, Emma Thompson

Duración: 98 minutos

Grandes amigos (o un Paseo por el bosque) está basada en el libro de Bill Bryson, y es una película apropiada para una tarde de domingo, en el que uno agradece una película amable y entretenida, pero con cierta enjundia, dentro de ese subgénero llamado feelgood comedy, que ofrece más la sonrisa y la complicidad con los personajes que la carcajada fácil. Film de digna factura, pero, para mí, falto de nervio, demasiado lineal, algo previsible, y que seguramente podría ofrecernos paisajes aún más espectaculares de los Apalaches.

Un buen dia, Bryson (Robert Redford) parece descubrir que al lado de su casa discurre el Appalachian National Scenic Trail, o sea, el sendero nacional paisajístico de los Apalaches. Necesitado de nuevas emociones, en un momento delicado de su madurez en el que entierra a sus amigos y se ha convertido en triple abuelo, decide, contra el buen criterio de su juiciosa esposa (Emma Thompson) desafiar las adversidades meteorológicas y naturales, y emprender esa ruta, acompañado de su tosco y exalcohólico amigo Katz (Nick Nolte), cuya forma física es aún más lamentable que la suya. Juntos abordarán una de las rutas señalizadas más largas del mundo, cuyos 3500 kms. discurren por el este de Norteamérica, a lo largo de catorce estados, desde Maine hasta Georgia y atraviesa bosques y parques nacionales. Creada en 1921, fue completada por primera vez en 1937 y es recorrida anualmente por dos millones de personas, lo que da lugar a innumerables anécdotas sobre esos senderistas, quizá desaprovechadas en la narración de la película.

Bill Bryson es internacionalmente conocido por conjugar en sus libros divulgación, entretenimiento y sentido del humor. Entre sus obras de carácter científico, histórico y literario destacan Breve historia de casi todo, El cuerpo humano, Shakespeare,… Y entre sus libros de viajes, además de este Paseo por el bosque, y del Diario africano, citar su divertida obra En las antípodas, que comparte marco geográfico, pero en absoluto planteamientos ni enfoque de viaje de viaje, con Robyn Davidson y sus Huellas en el desierto.

Tracks (El viaje de tu vida)

Australia, 2014

Basada en el libro “Las huellas del desierto”, de Robyn Davidson

Dirección: John Curran

Reparto: Mia Wasikowska, Adam Driver, Emma Boo

Duración: 107 minutos

Tracks (El viaje de tu vida) me parece una interesante película, una auténtica narración de viajes, a medio camino entre el cine de autor y el de aventuras. Basada en la peripecia de Robyn Davidson (Mia Wasikowska), que en el año 1977, tras dos años aprendiendo a adiestrar y cuidar camellos, cruzó el desierto australiano a pie, desde Alice Springs hasta el Océano Índico. Su objetivo no era escribir sobre su aventura, pero la repercusión mediática que tuvo en su momento le llevó a plasmarla en un artículo para National Geographic y, más tarde, en el libro de viajes. Desde mi punto de vista, la película gira en torno a tres ideas: pureza, dureza y belleza.

La pureza de su espíritu aventurero, y de la idea de viaje en solitario que quiere llevar a cabo, que no considera como algo especial, sino al alcance de cualquier “persona normal”. Una pureza cercana a la ingenuidad, y que debe moderar para conseguir los recursos que necesita, a través de la colaboración de National Geographic y su fotógrafo Rick Smolan (Adam Driver) . Y pureza en sus sentimientos, en su manera de acercarse a las personas que encuentra en su recorrido, desde los camelleros sin escrúpulos y los colonos ganaderos, a los aborígenes con los que alcanza una conexión especial.

La segunda es la dureza, en primer lugar la de la infancia de la protagonista, mostrada  a través de sugerentes flashbacks, que nos ayudan a entender las razones de su viaje, aunque  en realidad no se explicitan en la película. Dureza asimismo de las condiciones del viaje, de los 2700 kms. a pie por los desiertos australianos, de los nueve meses de soledad y de climatología y entorno hostiles.

Pero quizá la idea más obvia, realzada también por la fotografía (quizá con matices excesivos, y ciertos abusos en el uso de filtros) es la de belleza de los paisajes, solitarios y salvajes de los desiertos del oeste de Australia, lejos de los lugares turísticos, salvo el del monte Uluru (bautizado como Ayers Rock por los colonizadores) La belleza en la sucesión de parajes rojizos y arenosos, especialmente los del desierto de Gibson, hasta culminar en las inmensas playas dunares del Océano Índico, meta de su travesía.

Robyn Davidson nació en 1950, en Queensland, Australia. Bióloga y música, tenía 27 años cuando emprendió su aventura, y fue observada por muchos en su momento como una excéntrica, como “la chica de los camellos”, o alguien que atraviesa el desierto por capricho. Siguió viajando y escribiendo, especialmente sobre la India y Australia, aunque es difícil encontrar otras obras suyas traducidas al castellano.

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