Primeros humanos, primeros viajeros, primeros artistas (I)

Del árbol al suelo. Los primates

Pensando en cómo inaugurar este blog de viajes, y esta sección de Aprendizajes, se me ocurrió empezar por el principio, por la pregunta más elemental: ¿de dónde venimos? A esta pregunta responden ya nuestras primeras lecturas de este máster. En La Aventura de la Ciencia, del profesor Jordi Serrallonga, leemos precisamente sobre la biología del viaje, el viaje como supervivencia, el de los primeros viajeros conscientes, el que quizá fue el primer viaje: el del árbol al suelo, es decir el que hicieron nuestros primeros antepasados. Para entenderlo mejor, esta primera entrega trata sobre los primates, o, mejor dicho, sobre el resto de los primates, los no humanos. Sobre ellos, y sobre algunos viajeros, naturalistas e investigadores que los han estudiado trata esta primera entrega de Apuntes de  Evolución y Prehistoria.

En 1959, en la garganta de Oldupai, en Tanzania, la arqueóloga Mary Leakey y su esposo, el antropólogo Louis S. B. Leakey hallaron los restos de un homínido, a quien apodaron El Cascanueces, pues pensaron que era el primer hacedor de herramientas de piedra. Sin embargo, al año siguiente, en el mismo lugar y al mismo nivel estratigráfico, encontraron los restos del que  definieron como Homo Habilis, con un cerebro mucho mayor y un aspecto más cercano al de un humano actual. A partir de entonces, Louis Leakey pensó que, para comprender la conducta de esos homínidos, debía estudiarse el comportamiento de los grandes simios, pertenecientes a la familia de los homínidos: orangutanes, gorilas, chimpancés y bonobos, pues tanto morfológica como genéticamente, estos primates son los más cercanos al ser humano. Aunque se encuentran en peligro de extinción, se trata del estudio de criaturas vivas, ya no de fósiles humanos.

Para esa tarea promovió una serie de investigaciones, auspiciadas por la National Geographic Society, y realizadas por Los Ángeles de Leakey, las primatólogas Biruté Galdikas, Diane Fossey y Jane Goodall, también conocidas como las Trimates, que se convirtieron en fenómenos mediáticos de la investigación naturalista. Leakey pensaba que las mujeres jóvenes, como ellas,  serían más pacientes y más tenaces, entenderían mejor las necesidades y deseos de un ser no hablante, como lo son los niños, y consideraba que no tener una formación específica en zoología les daría una visión más imparcial.

De esos grandes simios, podemos considerar al Pongo pygmaeus u orangután (palabra malaya que significa persona del bosque) como nuestro pariente más lejano y el único que vive fuera de África, en las islas indonesias de Borneo y Sumatra donde habitan dos subespecies de estos “simios rojos”. Hay otros muchos rasgos en su comportamiento que los diferencian del resto de los grandes primates: los machos son extremadamente solitarios, hasta el punto de desaparecer durante largos períodos, y sólo se relacionan con las hembras para la reproducción; también es el primate con un período más extenso de lactancia, que puede superar los ocho años; y es el que acusa un mayor dimorfismo sexual, relacionado genéticamente con las disputas intensas y agresivas por las hembras. El peso de  los machos es el doble, hasta cien kilos, y se consideran los animales más grandes de la tierra que viven en los árboles. Son muy territoriales, la superficie de sus dominios arbóreos puede abarcar los 40 kilómetros cuadrados y son capaces de recorrer hasta cinco  kms. diarios, columpiándose con sus largos brazos. 

Biruté Galdikas es la menos mediática de las Trimates, pero la que poseía una formación universitaria más especializada en zoología y antropología. Esta canadiense de origen lituano, y su esposo –el fotógrafo Rod Brindamour– llegaron en 1971 a la Reserva Natural de Tanjung Puting. Sus estudios de más de 40 años sobre los orangutanes de Borneo se consideran los más prolongados realizados nunca sobre cualquier mamífero en el mundo. Sigue siendo profesora emérita en universidades de Indonesia y Canadá, y ha publicado varias obras sobre la especie, como Mis orangutanes: 20 años entre las personas tímidas de la selva. A través de su Orangutan Foundation International sigue impulsando campañas para evitar su extinción, causada por la caza furtiva y por la reducción de sus territorios debida a explotaciones madereras y mineras. Es famosa su imagen sosteniendo  en brazos a un orangután huérfano. Ha recibido múltiples premios en Indonesia, Norteamérica, Lituania y otros países de Europa.

Los gorilas son los más grandes de los primates vivos. Existen dos especies, según la región de África que habitan: el gorila oriental (Gorilla beringei) y el gorila occidental (Gorilla gorilla) cada una con dos subespecies, aunque no hay grandes diferencias entre ellas. Ambas especies se encuentran en peligro de extinción, más crítico en el caso del gorila occidental. Viven en grupos sociales muy estables, normalmente de 5 a 10 individuos, formados por un macho, varias hembras y su descendencia, aunque estos grupos no son totalmente cerrados, y los individuos, especialmente las hembras, pueden cambiar de grupo varias veces en su vida. El macho reproductor se identifica por su espalda plateada, tono que alcanza a partir de los quince años de edad, puede llegar a medir 1,80 metros y a pesar 200 kgs. y es el encargado de proteger al grupo. Los gorilas emplean la mayor parte de su tiempo en alimentarse (a base de hojas, frutas, raíces, corteza de árboles, flores, tallos, brotes, y, ocasionalmente, insectos) y descansar, en lechos, compuestos de ramas y hojas, que hacen generalmente en el suelo.

Dian Fossey nació en San Francisco en 1932, y ha sido la más popular de las Trimates, sobre todo por el éxito de Gorilas en la Niebla, película de 1989 -dirigida por Michael Apted y protagonizada por Sigourney Weaver- que narra la peripecia vital de esta terapeuta ocupacional convertida en zoóloga, estudiosa y protectora de los gorilas de montaña, subespecie del gorila oriental, que vive en densos bosques tropicales montañosos de Uganda, Ruanda y República Democrática del Congo, a alturas de hasta 4.300 metros, por lo que a menudo están cubiertos de niebla. Su historia tiene todos los ingredientes de las mejores novelas de aventuras: su llegada al Congo, sumido por entonces en una guerra civil y su traslado posterior a las montañas Virunga, en Ruanda; los notables logros de sus investigaciones; la relación amorosa con el fotógrafo de National Geographic, Bob Campbell, quien captó las famosas escenas de Fossey interactuando con “sus” gorilas: abrazos, caricias y gestos que mostraban una relación afectiva y familiar con estos primates; pero también sus conflictivas relaciones con la población (se ha llegado a decir que le importaban menos que los gorilas) y las autoridades locales, y su beligerancia en la lucha contra los furtivos, que pudieron ser desencadenantes de su violenta muerte en 1985, que no fue esclarecida.

El barcelonés Jordi Sabater i Pi (1922-2009) es conocido por haber hecho posible la llegada al Zoo de Barcelona de Copito de Nieve, la famosa cría de gorila albino que se convirtió en un símbolo de la ciudad. Se trataba del único ejemplar de gorila blanco conocido, de la especie occidental. Pero Sabater i Pi fue, en realidad un notable naturalista y dibujante autodidacta, capataz de una plantación de café en Guinea, y especializado en el estudio de los chimpancés y en etología de los primates, ciencia que el propio Sabater definía como ”la biología de la conducta sin filtros culturales; la conducta tal como es cuando nos comparamos con los no humanos”. Su principal aportación científica fue el descubrimiento de la tecnología en el uso de herramientas básicas de los chimpancés de África Occidental y la existencia de diferentes culturas entre los chimpancés en función de sus necesidades adaptativas, y de los recursos del medio donde viven. 

Los chimpancés (Pan troglodytes) son los seres vivos más cercanos a los humanos .Hoy sabemos que compartimos más de un 98% de nuestros genomas. Sus hábitats son los bosques, selvas y sabanas del cinturón ecuatorial de África, desde Senegal hasta Tanzania, donde viven en grandes comunidades que pueden tener desde 15 hasta más de 120 individuos de todas las edades y sexos y que, a su vez, se subdividen en grupos más pequeños, de composición diversa. El chimpancé es una de las pocas especies animales que se sirve de herramientas: moldean palos y los usan para hacer salir a los insectos de sus guaridas o para sacar larvas de troncos de árbol, utilizan piedras para abrir frutos secos y emplean hojas para recoger agua potable. Algunos experimentos han demostrado que los chimpancés pueden aprender elementos de lenguajes humanos de signos, como puede verse en el interesante documental Proyecto Nim, nombre de un chimpancé que fue criado entre humanos en los años 70, y muestra su aprendizaje y la huella que dejó en las personas que participaron en aquella experiencia.

Jane Goodall tiene 86 años y es una de las científicas y activistas medioambientales con mayor repercusión de finales del siglo XX. Su trayectoria científica está marcada por su llegada, con poco más de veinte años, a Gombe, junto al lago Tanganica, en Tanzania, donde descubrió, en sus investigaciones sobre los chimpancés, que éstos eran capaces, como ya se ha dicho, de fabricar y utilizar herramientas. Ese descubrimiento obligó a Leakey a redefinir el concepto de «humano». Sin embargo, su metodología, basada en una relación, tal vez demasiado estrecha, y hechos como el de alimentar ocasionalmente a sus chimpancés pueden considerarse científicamente discutibles, por influir sobre la conducta natural. Su labor divulgadora trata de concienciar sobre la importancia de preservar los hábitats y proteger la biodiversidad, por lo que ha recibido múltiples premios internacionales. Su vida y proyectos se han reflejado en numerosos artículos de la revista National Geographic y en diversos documentales; en ellos fueron claves las fotografías y filmaciones, en los años 60 y 70, del que fuera su marido, el barón holandés Hugo Van Lawick, pionero en los documentales sobre fauna africana.

El amplio río Congo, con sus numerosos canales, es una barrera infranqueable entre los bonobos  (Pan paniscus) y sus parientes más cercanos. Los chimpancés viven en la orilla derecha, y una población de unos 10.000 bonobos, sólo en la izquierda, especialmente en el Parque nacional de Salonga, una de las mayores reservas naturales selváticas de África. Antiguamente mal llamado chimpancé pigmeo, el origen del nombre “bonobo” podría ser un error de pronunciación del nombre del pueblo de Bolobo, en el río Congo, o bien provenir de la palabra “ancestro” en un antiguo dialecto bantú. Muchos especialistas lo consideran más cercano al ser humano que el chimpancé común, no sólo por sus características anatómicas, sino también por rasgos como el altruismo, la empatía y el instinto de ayuda.  Al contrario que el resto de los primates reseñados, sus sociedades se organizan en torno a las hembras, y sus comportamientos muestran gran sensibilidad, tendencia al juego y una imaginativa actividad afectiva y sexual que parece actuar como factor relajante en su conducta y cohesionador del grupo.

Frans de Waal es profesor de Psicología y Comportamiento de Primates, autor de  numerosos libros, como La política de los chimpancés y El mono que llevamos dentro y ganador del Premio LG Nobel (parodia de los Nobel, otorgados por  una revista estadounidense de humor científico, que reconoce a aquellos científicos que «primero hacen reír a la gente, y luego la hacen pensar») De Waal afirma que “los bonobos se comportan como si hubieran leído el Kamasutra y adoptan todas las posturas y variaciones imaginables”: besos en la boca, sexo oral, manipulación genital, un macho montado por otro macho o frotamiento genital entre hembras pueden ser expresiones de buena voluntad o reconciliación, gestos de bienvenida, liberación de tensiones, fortalecimiento de lazos de amistad, o petición de comida, aunque también juego instructivo o mero placer. Ha declarado también que “las hembras de bonobo se adelantaron a Me Too”; ellas ostentan la jerarquía en sus grupos, basada en la cooperación, y en el sexo, y no en la rivalidad, a diferencia de los chimpancés, que pueden llegar a matar para conseguir una hembra. 

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